¿Quién era Antonia Alonso?

Antonia María Alonso nació en La Habana, Cuba el 15 de noviembre de 1936 y vivió en Cuba hasta la edad de 26 años. Era hija menor de Mario Castro Chané y María Teresa Carluch, quienes le inculcaron los valores de la familia, le educación, la comunidad y el servicio. Antonia dedicó su vida a vivir estos valores.

Antonia, o Toni, como muchos que la conocían y amaban la llamaban, fue educada en una escuela de inmersión en Cuba a cargo de las hermanas dominicas de Filadelfia. Todas sus tías abuelas maternas también eran maestras, muchas de las cuales viajaban a caballo desde La Habana hasta el campo para enseñar a niños que de otro modo no habrían tenido la oportunidad de obtener una educación. A la edad de diecisiete años, Toni sabía que quería ser maestra e hizo una pasantía en la Universidad de La Habana dando clases de inglés como segunda lengua.

El amor por los niños que tenía Toni, además de su pasión por el servicio, ya eran evidentes en esos años dedicando gran parte de su tiempo y sus esfuerzos a un orfanato que se llamaba La Beneficencia. Se convirtió en madrina de muchos niños en La Beneficencia, apoyándolos de muchas maneras en su búsqueda de la educación. Toni también amaba la música. Durante su niñez y su adolescencia, ella y sus seis hermanos formaron una coral que llegó a presentarse en la radio pública de La Habana. Toni y sus hermanos seguían cantando juntos durante las reuniones familiares hasta después de que se fueron de Cuba. Su amor por la música y el canto se lo transmitió a sus hijas y nietos, y deleitaban a todos los que se juntaban para escucharlos.

Huyendo de la revolución comunista cubana en 1959, Toni dejó su amado país y entró a los Estados Unidos como refugiada política en 1962 con su marido y su hija de dos meses, María. Toni comenzó su carrera de maestra en el estado de Massachusetts y después se mudó a Washington D.C. En 1966, Toni y su familia finalmente se establecieron en Wilmington, Delaware donde vivió y trabajó por el resto de su vida.   Toni enseñó por casi una década en P.S. DuPont High School y después en Stanton Middle School. Enseñó el español y el latín por más de una década en ambas escuelas. A finales de los años setenta, durante la era de desegregación, el Distrito Escolar de Red Clay pidió a Toni que asumiera el papel de profesora visitante para representar y apoyar las muchas necesidades anticipadas de los estudiantes hispanos que estaban entrando en escuelas urbanas en autobuses. Durante esta época su pasión y activismo por los niños hispanos de Wilmington y sus familias se intensificaba y culminó con su trabajo en el sistema judicial sirviendo de intérprete.

A Passionate Defender To the End

Toni era una apasionada defensora de la comunidad hispana y sus niños hasta su muerte el 26 de mayo de 2008. Era una mujer con ética, moralidad e integridad excepcionales. Toni también era una mujer maternal, sabia y generosa, con un maravilloso sentido de humor, un amor por su cultura y música, y una profunda comprensión del espíritu humano. Ella era intrépida e incansable en su búsqueda por defender y proteger los derechos de los niños latinos y sus familias. Sus tres hijas María, Mercedes y Caridad, al igual que sus amigos más cercanos, recuerden a menudo que Antonia decía que “La educación te empodera para ser cualquier cosa que quieras ser, y es algo que nadie puede quitarte nunca”. Tal vez esta afirmación reflejaba el entendimiento y la convicción que Toni tenía que aunque una dictadura podía forzarla a dejar atrás su amado país, sus seres queridos y sus posesiones, no tenía el poder de quitarle la educación ni su pasión por servir y empoderar a los demás. Toni estaba apasionada por su herencia cubana y se aseguró que sus hijas y nietos experimentarán la belleza y la alegría de la cultura, el lenguaje, la música y el espíritu de Cuba. Ella comprendía el poder de adquirir una segunda lengua y las puertas que podría abrir para los que estuvieran dispuestos a aprender nuevos idiomas. Estamos seguros de que Toni está sonriendo con deleite mientras contempla a los niños de La Academia convertirse en estudiantes alegres, seguros, creativos y bilingües, y los administradores multiculturales que nuestro mundo necesita quizás ahora más que nunca.